La empresaria peruana apuesta por democratizar la educación financiera y llevar a más latinos del ahorro tradicional a la inversión

Patricia Herrera Valdizán | New York Hispano | Colaboradora
De Lima a Nueva York, Gabriela Berrospi ha construido una carrera marcada por las finanzas, la educación y el propósito de abrir caminos para la comunidad latina. Fundadora de Latino Wall Street, convirtió una experiencia familiar de dificultad económica en la motivación para acercar el mundo de las inversiones a quienes tradicionalmente lo han visto como algo lejano o reservado para especialistas. En esta entrevista, Berrospi habla sobre los desafíos de desenvolverse en los mercados financieros, las oportunidades de inversión en Perú, el impacto de las criptomonedas y la importancia de educar a las nuevas generaciones sobre el dinero. Pero, sobre todo, plantea una convicción que atraviesa su trayectoria: el conocimiento financiero puede convertirse en una herramienta para que más latinos construyan patrimonio, oportunidades y riqueza generacional.
¿Alguna vez imaginaste que llegarías tan lejos en tu carrera profesional?
Siempre soñé en grande, pero el camino superó lo que imaginaba. Llegar de Lima a Nueva York con una beca y descubrir Wall Street cambió mi vida. En Estados Unidos entendí que tu punto de partida no determina hasta dónde puedes llegar. Lo importante es cuánto estás dispuesto a aprender, evolucionar y aprovechar las oportunidades. Para mí, construir mi carrera aquí también significó abrir una puerta para que otros latinos puedan decir: ‘Yo también puedo estar ahí’.
¿Cómo has aprendido a enfrentar problemas difíciles y tomar decisiones bajo presión?
El mercado te enseña humildad muy rápido. Aprendes que no puedes controlar lo que sucede, pero sí puedes controlar tu estrategia, tu riesgo y tus emociones. Para mí, una buena decisión nunca nace del miedo ni de la euforia; nace de información, disciplina y un plan. La incertidumbre siempre va a existir. El verdadero inversionista aprende a operar aun cuando no tiene todas las respuestas.
¿Cómo influyó tu familia y hubo momentos en que quisiste abandonar?
Mi familia es parte fundamental de mi historia porque mi motivación nació precisamente de una crisis familiar. Cuando tenía nueve años, mi familia perdió prácticamente todo después de una situación financiera muy difícil. Para mí fue traumático, pero con el tiempo ese dolor se convirtió en propósito. Quise entender qué había faltado y descubrí que una parte esencial era educación financiera. Por eso, cuando he enfrentado obstáculos, recuerdo que mi misión es mucho más grande que yo.
¿Qué te motivó a crear Latino Wall Street y cómo defines hoy la empresa?
Cuando llegué a Wall Street descubrí algo que me impactó: existía una enorme industria financiera, pero muy poca de esa información llegaba a nuestra comunidad en español y de una manera fácil de entender. Latino Wall Street nació para cerrar esa brecha. Hoy nuestra misión no es simplemente enseñar a invertir; es transformar la relación que los latinos tienen con el dinero y ayudarlos a construir riqueza generacional.
¿Tiene Perú potencial para atraer inversiones y en qué sectores?
Absolutamente. Perú tiene recursos naturales extraordinarios, una posición estratégica en la región y una economía que históricamente ha demostrado capacidad de resiliencia. Veo oportunidades especialmente en minería y minerales estratégicos, infraestructura, energía, agroindustria, turismo y tecnología. Pero el capital busca algo además de oportunidades: busca confianza, estabilidad jurídica y predictibilidad. Si Perú fortalece esas condiciones, puede atraer muchísimo más capital internacional.
¿Cómo han influido Tony Robbins, Bob Proctor y tu búsqueda espiritual?
Me enseñaron que la riqueza sin propósito está incompleta. Para mí, abundancia no significa únicamente cuánto tienes en una cuenta bancaria. También significa salud, relaciones, paz, libertad y capacidad de contribuir. La espiritualidad me ayuda a recordar que el dinero es una herramienta, no una identidad. Puedes aspirar a crecer financieramente sin convertirte en esclavo de lo material. “No quiero dinero para tener más cosas; quiero libertad para tener más impacto”.

Latino Wall Street y la educación financiera
¿Cuál es tu consejo para alguien que quiere comenzar a invertir? ¿Existe una edad ideal?
Mi primer consejo es: edúcate antes de invertir. No pongas dinero en algo que no entiendes y conoce tu tolerancia al riesgo. Después empieza, aunque sea pequeño, porque esperar a sentirte cien por ciento preparado puede convertirse en una excusa para nunca comenzar. Y no existe una edad demasiado temprana para aprender: un niño puede entender ahorro, inversión e interés compuesto mucho antes de tener su primer salario.
Sobre sus estudiantes: Tenemos desde jóvenes haciendo su primera inversión hasta profesionales, empresarios, madres de familia y personas cercanas al retiro. Esa diversidad demuestra algo importante: la educación financiera no pertenece a una edad, profesión o nivel de ingresos. No necesitas tener mucho dinero para aprender a invertir; necesitas aprender a invertir para saber qué hacer cuando tengas dinero.
Situación financiera mundial y criptomonedas
¿Cómo ves el escenario económico actual y qué rol tienen las criptomonedas?
Estamos viviendo una época de grandes oportunidades, pero también de enorme incertidumbre: conflictos geopolíticos, cambios en tasas, inflación, tecnología y mercados que reaccionan cada vez más rápido. Por eso hoy diversificación y educación son más importantes que nunca. En cuanto a las criptomonedas, ya no podemos hablar de ellas como un fenómeno marginal. Se han convertido en una nueva clase de activos y han ganado participación institucional, pero eso no elimina su volatilidad. Mi posición es la misma: Primero entender qué estás comprando, cuánto riesgo puedes asumir y qué lugar ocupa dentro de tu estrategia. La innovación financiera crea oportunidades, pero la oportunidad sin educación también puede convertirse en riesgo.
¿Qué te motiva a regresar y qué diferencias ves entre Perú y Estados Unidos?
Perú siempre será parte de quién soy. Regresar tiene un significado especial porque puedo llevar herramientas que aprendí, en uno de los centros financieros más importantes del mundo, al país donde nací. En Estados Unidos existe una cultura mucho más cotidiana de hablar de 401(k), bolsa, fondos e inversiones. En Perú todavía existe más dependencia del ahorro tradicional y cierta percepción de que invertir es para especialistas o personas con mucho dinero. Pero eso está cambiando con rapidez, especialmente entre los jóvenes. Mi sueño es que un joven en Lima tenga acceso al mismo conocimiento financiero que un joven creciendo a pocas cuadras de Wall Street.
Los jóvenes y el mercado financiero
¿Qué oportunidades existen y qué deberían aprender desde pequeños?
Hoy un joven tiene acceso desde su teléfono a conocimientos y herramientas que antes estaban reservados para profesionales de Wall Street. Pero acceso no significa preparación. Yo comenzaría con cinco cosas: presupuesto, ahorro, interés compuesto, inversión y manejo del riesgo. Después incorporaría tecnología, inteligencia artificial y pensamiento crítico. La próxima gran brecha no será solamente entre ricos y pobres; será entre quienes entienden cómo funciona el dinero y quienes no.
¿Qué consejo darías a quienes quieren crear una empresa como la tuya?
Primero, no construyas una empresa alrededor de lo que quieres vender; constrúyela alrededor del problema que quieres resolver. Latino Wall Street creció porque existía una necesidad real en nuestra comunidad. Después necesitas disciplina, credibilidad, capacidad de adaptación y obsesión por generar resultados para las personas a las que sirves. Y en finanzas hay algo adicional que considero indispensable: integridad. Cuando alguien te escucha hablar de su dinero, te está entregando su confianza. En el mundo financiero tu activo más valioso no es el capital: es la confianza.
¿Cómo equilibras la vida profesional, familiar y personal?
Con los años aprendí que equilibrio no significa darle exactamente la misma cantidad de tiempo a todo todos los días. Significa saber qué necesita tu presencia en cada etapa y establecer prioridades. Antes asociaba el éxito con hacer más. Hoy entiendo que también significa saber parar, cuidar tu salud, proteger tus relaciones y estar presente. Porque no tiene sentido construir riqueza si pierdes aquello por lo que querías construirla. Esta concepción coincide con lo que he hablado anteriormente de la abundancia como algo que incluye salud, amor, relaciones y familia.





