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Un siglo con el músico y compositor dominicano Bienvenido Brens

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Genial vocero de las dimensiones más profundas del sufrimiento humano, del placer, del exceso y también del amor

El gran dominicano Bienvenido Brends Florimón Fuente: https://papaosord.blogspot.com/2018/07/nace-bienvenido-brens-musico-popular.html

Hansel Mera | Colaborador | New York Hispano

Nueva York

No han sido pocos los antropólogos que nos insisten sobre la rica musicalidad de ese Gran Caribe, de ritmos y bailes encarnados que constituyen subjetividades y hacen parte de sus formas de ver el mundo. El caso de la comunidad dominicana y sus músicas es uno de los capítulos más significativos.

Por estos días, en el norte de Manhattan una simple caminata por la Saint Nicholas Avenue permite reconocer mucho de los fragmentos cotidianos de un verano en Nueva York, que no se parecen tanto a lo que el Gran Combo de Puerto Rico nos dejó en mente. Mejor que ello, es un ambiente lleno de pequeños comercios y restaurantes, desde donde resuenan canciones como El Moñoñón, de Roberto Fernández y su Grupo Killa (1999), tantas versiones de El Chicharrón, la dulce voz de la cantante y acordeonista Nelly Swing con sus merengues menos orquestado y sin trompetas en donde el acordeón sobresale sin miramiento alguno, o hasta las tonadas de quien pagara tan trágicamente su inmortalidad: Rubby Pérez. Pero en todo caso, merengue, merengue y más merengue: todo un picaresco crisol en donde la sexualidad, la comida y-a su manera- el amor están presentes.

Desde luego, la saga musical dominicana, aquella que nos fue legando la radio, la grabación y comercio de discos, las giras de sus orquestas, los carnavales y hasta la programación de televisión musical, es inmensa. Va más allá del merengue que en países como Colombia y Venezuela hemos conocido desde la década de 1980 mediante agrupaciones como Wilfrido Vargas, Los Hermanos Rosario, Bonny Cepeda y su Orquesta, Kinito Méndez, e incluso desborda ese momento más romántico que durante la década de 1990 hizo célebres a Rikarena, Límite 12, Proyecto 1 y a los talentos creativos de Chichí Peralta y Juan Luis Guerra, en ambos casos con fusiones de bachatas, sones y merengues. El mejor de los ejemplos posibles, el extenso legado de Bienvenido Brends Florimón.

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Escritor, músico y, ante todo, compositor, Bienvenido Brends Florimón nace el 30 de julio de 1925 en Pimentel y muere el 18 de septiembre de 2007 en Santo Domingo. Es muy poco lo que sabemos sobre sus primeros años, aunque siempre se suele referir su capacidad para aprender guitarra y saxo alto por métodos de correspondencia y su papel como fundador de Los Alegres Dominicanos, junto a Luis Kalaff y Pablo Molina, un trío que con los años evolucionó hacia otros formatos y que fue usualmente transmitido durante la década de 1950 por La Voz Dominicana.

Y es que al menos a nivel latinoamericano, la importancia de la radio, tanto por su poder para movilizar la música entre geografías como por su rol en la consolidación de un mercado de trabajo para los músicos, nunca debe despreciarse.

No olvidemos que por la década de 1930 el bolero se produce masivamente desde México, gracias a la estación radial, XEW la Voz de América, por cuyos micrófonos desfilaron músicos y cantantes como Toña la Negra, Lupita Palomera, Pedro Vargas y Alfonso Ortiz Tirado. A propósito, escribe Carolina Santamaría-Delgado: “Radioescuchas a lo largo del Caribe sintonizaban los programas con la ayuda de receptores de onda corta, y pronto la WEX se convirtió en el modelo ideal seguido por muchas estaciones radiales latinoamericanas (2014)”

Luis Kalaff con Los alegres dominicanos, grupo musical fundado por Bienvenido Brends Florimón. Fuente: https://rateyourmusic.com/artist/luis-kalaff-y-sus-alegres-dominicanos

Es imposible hablar de Bienvenido Brens y dejar de lado a dos de los más famosos boleristas del firmamento musical latinoamericano, como el también dominicano Alberto Beltrán y el argentino Leo Marini, ambos intérpretes del bolero Bendito Amor, cuya letra es otra pieza más de nuestro homenajeado: “Haz de mi alma lo que quieras tu/ pero si no me niegues la luz de tu mirar / Hoy pongo en ti la esperanza, la fe y el amor / pero si no me des desamor / hazlo por dios”.  Tampoco olvidemos al boricua Bobby Capo y su carrera musical entre baladas y boleros como No, no vuelvo, o al cubano Panchito Riset en su interpretación de Tú no recuerdas, sendas muestras de la versatilidad de Bienvenido Brens.

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El mambo también desfila entre estas páginas; a Brens le debemos la letra de Ay no no no, interpretado por Tito Rodríguez y grabado en 1954 por la RCA records. A esa lista se suma una pieza bastante conocida por los amantes de la música tropical venezolana, Cuando florezcan las amapolas, interpretada por la Billos Caracas Boys y presente en varias de las compilaciones de Charanga, Guaguancó, Guaracha y Boogaloo que llevó a cabo la disquera colombiana Discos Fuentes durante la década de 1970.

No viene a mal una última relación sobre algotra composición de Bienvenido Brens, en realidad, una letra que nos invita a trascender entre siglos, géneros y universos musicales, para hablar de la despedida de un condenado a muerte; pieza que vista  a la distancia retoma mucho de esa tradición inveterada que se remonta cientos de años atrás, cuando se imprimían  confesiones de sentenciados al patíbulo que esperan ese último baile macabro con la muerte y que también estará presente en la música folk de Johnny Cash (Folsom prison Blues) y en el Heavy Metal británico con  Hallowed by the Name de Iron Maiden.   

A Brens le pertenece esa poesía  que las voces de José Feliciano y Alcy Acosta nos han dado a conocer como La Cárcel de Sing Sing, llamada así por la prisión de máxima seguridad en el Estado de Nueva York: “Ayer, yo visité la cárcel de Sing Sing / En una de sus celdas solitarias / Un hombre se encontraba arrodillado al Redentor / Piedad, piedad de mí, mi gran Señor / más cuando me miró, a mí se abalanzó / Y con voz temblorosa y recortada / Escucha, triste hermano, esta horrible confesión / Aquí, yo condenado a muerte estoy / Yo tuve que matar a un ser que quise amar / Y aunque aun estando muerta, yo la quiero / Al verla con su amante, a los dos los maté / Por culpa de esa infame, moriré”

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Detalle fotografías prisión Sing Sing Fuente: Digital Collections New York Public library

La de Bienvenido Brens Florimón fue una vida de siglo a siglo que nos hace pensar  en esos pasajes que Margio Veloz Maggiolo plasmó en la novela Ritos de cabaret (1991) : “Nosotros vivíamos detrás del cabaret y me crié oyendo músicas y peleas de chulos y cueros a tal punto que cuando un silencio de sones y boleros cubría la estancia, me ponía nervioso, (…) papá fue siempre un sonero incorregible y su vida estuvo ligada a la música, ya que no como cantante o como trompetista, sí como gozador  incansable de discos y de velloneras que vomitaban noche por noche, allá por los años cincuenta, las letras de conocidos autores como Eliseo Grenet, Bullumba Landestoy y principalmente, Bobby Capó, todos magníficos creadores”.

Bienvenido Brens fue todo lo que cabe y puede definirse como un magnífico creador y el centenario de su nacimiento, este próximo 30 de julio de 2025, es la ocasión perfecta para volver sobre ese firmamento musical dominicano, caribeño y latinoamericano. Fue un genial vocero de las dimensiones más profundas del sufrimiento humano, del placer, del exceso y también del amor.