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Desafíos y esperanzas en el regreso a clases

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La realidad de las familias en el Distrito Escolar de Peekskill, que implica resolver el cuidado de sus hijos, los costos escolares, el apoyo académico y la seguridad

Estudiantes de las escuelas de Peekskill participan en actividades y experiencias para conectar a los jóvenes con su comunidad, su cultura y nuevas posibilidades educativas. (Cortesía)

Ariana Almeida-Martínez / Colaboradora

Peekskill, NY

En pocas semanas, miles de estudiantes de Peekskill, en el condado de Westchester, regresarán a las aulas llevando consigo mucho más que mochilas y útiles escolares. Llegarán con idiomas diferentes, historias familiares distintas, necesidades académicas particulares y expectativas que también se construyen fuera de las escuelas.

Para algunos hogares, volver a las aulas va más allá de superar niveles; significa contar con programas después de la jornada escolar, apoyo durante el verano y recursos que permitan a los padres continuar trabajando. Para otros —con hijos adolescentes— el reto está en mantener a los chicos en la escuela, evitar el consumo de sustancias y motivarlos para que aspiren a una carrera universitaria. Incluso para muchas familias, sobre todo de origen hispano, el inicio de un nuevo ciclo escolar representa simplemente encontrar un espacio que permita a los alumnos aprender inglés sin dejar atrás el español.

Carla Ávila, madre de dos niños de 6 y 8 años, siente que una de las fortalezas del Distrito Escolar de Peekskill está precisamente en esa capacidad de acompañar a las familias inmigrantes. Lo que más valora es la posibilidad de que sus hijos puedan desarrollarse académicamente en inglés y español, y que la educación bilingüe no represente solamente una herramienta en el salón, sino también una manera de mantener el contacto con sus raíces.

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Este tema es valioso para ella, ya que permite que los estudiantes conozcan lo mejor de ambas culturas. “Somos parte de una comunidad donde el español está en la vida diaria y estos programas promueven la inclusión. A mí realmente me gustan las escuelas de Peekskill. Los maestros son amigables, hacen salidas de campo y eventos para vincular a las familias migrantes”, explica.

La realidad demográfica de la ciudad hace particularmente importante la forma en que el distrito asume la educación bilingüe. Según los últimos censos consolidados del Departamento de Educación del Estado de Nueva York (NYSED), el Distrito Escolar de Peekskill registró una matrícula de 3,609 estudiantes de kindergarten a 12.º grado. De ellos, 2,767, equivalentes al 77%, eran hispanos.

Estas cifras pertenecen a las seis escuelas públicas que atienden a estudiantes desde los primeros grados hasta la secundaria: Uriah Hill, Jr. Elementary School, que recibe a los estudiantes de Pre-K; Woodside Elementary School, para kindergarten y primer grado; Oakside Elementary School, para segundo y tercer grado; Hillcrest Elementary School, para cuarto y quinto grado; Peekskill Middle School, para sexto, séptimo y octavo grado; y Peekskill High School, hasta el grado 12.

En sus aulas también conviven otros 476 estudiantes (el 13%) identificados como afroamericanos; 199 (el 6%) como blancos; 116 (el 3%) como multirraciales; 46 (el 1%) como asiáticos y cinco como nativos americanos.

La diversidad lingüística también forma parte de la cotidianidad de las aulas. El NYSED registró 1,207 English Language Learners (estudiantes aprendices de inglés), equivalentes al 33% de la matrícula. Además, en los datos estatales de programas para estudiantes aprendices de inglés, el español aparece como el principal idioma del hogar. El estado reportó 744 inscritos en programas de inglés como nuevo idioma (English as a New Language – ENL) y 611 en programas bilingües de doble inmersión (One-Way/Two-Way Dual Language).

Más allá del lenguaje

Sin embargo, la respuesta educativa de Peekskill no se limita al idioma. Durante el periodo evaluado, el distrito tuvo un registro de 573 estudiantes (el 16% de la población) con alguna discapacidad, mientras que 2,299 estudiantes (el 64%) estaban clasificados como económicamente desfavorecidos. Además, se contabilizó a 42 estudiantes identificados en situación de calle (homeless) y a 14 en familias de acogida (foster care).

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“Por eso digo precisamente que las escuelas son muy inclusivas con los alumnos. El año pasado, mi hijo mayor tenía un compañero con discapacidad y todos estaban al pendiente de que se adaptara al salón… También ayudan a las familias que pasan por situaciones económicas complicadas”, añade Carla, quien es egresada de la escuela secundaria de Peekskill.

Daniela Messina y sus hijos se preparan para el nuevo año escolar mientras la familia identifica tanto los servicios que valora del distrito como las necesidades que considera prioritarias. (Cortesía)

Daniela Messina, madre de tres niños de 10, 5 y 3 años, coincide con la perspectiva de Carla respecto al apoyo que actualmente reciben los estudiantes. Sin embargo, menciona que existen necesidades que por el momento no están del todo cubiertas. “Creo que la variedad de actividades extracurriculares después de clases podría ampliarse para brindarles a los estudiantes más oportunidades de aprender, participar y explorar sus intereses hasta las 6 p.m. Esto sería una gran ayuda para los padres que trabajan”, menciona.

Aumentar las opciones durante el verano y crear programas de bajo costo que permitan a los niños permanecer en un espacio seguro y accesible mientras sus padres cumplen con las jornadas laborales también es una preocupación para Daniela. Esto se debe a que, pese a que sus hijos todavía son pequeños, considera importante que desde edades tempranas reciban educación preventiva respecto a drogas, violencia, amenazas, situaciones de riesgo, límites personales, prevención del abuso y seguridad.

Ella precisa que ese aprendizaje debería incluir también información sobre el propio cuerpo, cómo reconocer una situación inapropiada, qué hacer cuando alguien cruza un límite y, especialmente, a qué adulto acudir para pedir ayuda.

Para el manejo de estas situaciones, por el momento, el distrito mantiene servicios de educación especial, consejería, apoyo psicológico y servicios clínicos. En el periodo escolar reciente, el propio sistema reportó un equipo compuesto por 6 trabajadores sociales, 10 consejeros escolares y 11 psicólogos. También indicó que cuenta con asociaciones de salud mental dentro de las escuelas, entre ellas WJCS y Andrus, además de servicios de Student Assistance Services, Guidance Center y mediación en Peekskill High School.

El distrito también ha incorporado el Aprendizaje Socioemocional (Social Emotional Learning – SEL) en las escuelas primarias y cuenta con más de 60 miembros del personal certificados en Intervención Terapéutica de Crisis en las Escuelas (Therapeutic Crisis Intervention in Schools), un modelo destinado a prevenir y desescalar situaciones de crisis y conflicto. Para las familias, además, existe un Family Resource Center que ofrece apoyo individual y talleres.

Aún así, para Daniela hace falta que las escuelas de la ciudad se centren en las necesidades concretas de cada familia: opciones de cuidado infantil durante el verano, comidas gratuitas para los niños y programas de apoyo para el regreso a clases que incluyan mochilas, útiles escolares, abrigos, ropa y zapatos para quienes los necesitan.

Su percepción muestra una diferencia importante entre lo que significa prepararse para el regreso a clases desde la administración y hacerlo desde una familia. Para el distrito, el nuevo año implica calendarios, inscripción, personal, programas y presupuesto. Para los padres, también significa resolver quién cuidará a los niños después de la escuela, cómo se cubrirán los gastos y qué recursos estarán disponibles cuando las aulas estén cerradas durante el verano.

Las actividades y salidas de campo organizadas por el Distrito Escolar de Peekskill buscan acercar a los estudiantes y sus familias a la comunidad, al entorno y a las distintas culturas que forman parte de la ciudad. (Distrito Escolar de Peekskill)

La lucha contra la deserción

La imagen en el distrito escolar de Peekskill también incluye a los alumnos de secundaria y los retos que enfrentan. El perfil más reciente del NYSED registra una tasa de graduación general de cuatro años del 82%.

Sin embargo, el desglose más reciente disponible con resultados completos por cohorte corresponde a los estudiantes que llegaron al cuarto año de secundaria en agosto. De los 282 estudiantes de esa cohorte, 221 se graduaron, lo que equivale al 78%. Otros 38 (es decir, el 13%) continuaban matriculados, mientras que 23 (el 8%) fueron registrados como desertores.

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Entre los 210 estudiantes hispanos de esa misma cohorte, 156 se graduaron (equivalente al 74%), mientras que 22 (el 10%) abandonaron la escuela. Los datos también muestran diferencias entre los grupos de estudiantes: entre los English Language Learners de esa cohorte, la tasa de graduación fue de solo el 52%.

La asistencia también forma parte de la batalla contra el abandono escolar. Para combatir esto, el distrito cuenta con la propuesta estratégica e institucional Attendance Matters, mediante la cual establece como meta que el 95% de los estudiantes tenga una asistencia satisfactoria. En la práctica, esto significa no superar nueve ausencias durante el año escolar.

Su política de asistencia establece diferentes niveles de intervención. A medida que aumentan las ausencias, se incrementan también los contactos con los padres, las referencias a consejeros o trabajadores sociales y las reuniones con las familias. En casos de inasistencias prolongadas, puede intervenir el encargado de asistencia y realizarse una visita directa al hogar.

La preocupación por la asistencia no es exclusiva de Peekskill. El Departamento de Educación de los Estados Unidos define el ausentismo crónico como faltar al menos al 10% de los días escolares, y ha señalado que la ausencia frecuente está directamente relacionada con la pérdida de tiempo de instrucción, lo que puede afectar gravemente el desempeño académico y el bienestar general de los estudiantes.

Prevención más allá de una campaña

La prevención del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es otro de los asuntos que forman parte de la preparación y del trabajo cotidiano en las aulas.

La Escuela Secundaria de Peekskill (Peekskill Middle School) cuenta con el programa Student Assistance/Project SUCCESS, el cual ofrece servicios de prevención, educación y consejería relacionados con el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias. El programa también contempla la identificación temprana de estudiantes que puedan estar experimentando problemas de adicción o que se encuentren en situaciones de riesgo, además de ofrecer intervención en casos de bullying (acoso escolar) y problemas de gambling (apuestas).

El distrito también identifica a Student Assistance Services como uno de sus socios estratégicos para proporcionar educación, prevención e intervención a los estudiantes tanto de la Middle School como de la Peekskill High School.

A nivel estatal, el NYSED exige que las escuelas reporten obligatoriamente todos los incidentes relacionados con la seguridad y el clima escolar, incluidos aquellos casos de uso, posesión o venta de drogas y alcohol, así como los incidentes de violencia, discriminación y acoso.

Ana, una estudiante de la Peekskill High School a quien todavía le faltan dos años para graduarse, observa esta realidad desde su propia experiencia. Para ella, la prevención forma parte de la vida cotidiana de la escuela. Cuenta que, durante la hora del almuerzo, los estudiantes suelen encontrar mesas o espacios informativos donde reciben folletos y materiales didácticos orientados a prevenir el consumo de estupefacientes.

También destaca la presencia constante de consejeros quienes, además de atender situaciones personales o académicas, intentan orientar a los alumnos hacia la continuidad de sus estudios y la posibilidad de acceder a una carrera universitaria.

Para Ana, esta combinación de información, consejería y acompañamiento es fundamental, porque la prevención no debería limitarse a una campaña aislada de una semana. Los jóvenes también necesitan sentir que tienen un futuro prometedor por el cual vale la pena permanecer en la escuela.

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Ana también describe las medidas de seguridad que se siguen rigurosamente en la institución, las cuales incluyen revisiones de mochilas durante el ingreso para evitar que los estudiantes introduzcan artículos prohibidos al edificio. Estas experiencias reflejan una estrategia integral que combina prevención y vigilancia, pero también ponen de manifiesto la importancia de que la conversación continúe fuera de las aulas. “Las familias también deben hacer su parte y dar a los hijos herramientas en casa para evitar los problemas”, concluye.

Un distrito en transición

Después de ocho años al frente del Distrito Escolar de Peekskill, el superintendente Dr. David Mauricio dejará el cargo el 31 de diciembre de 2026. Su salida pone fin a una etapa de liderazgo dentro del distrito y abre el proceso de búsqueda de su sucesor. (Distrito Escolar de Peekskill)

El regreso a clases del ciclo 2026-27, previsto para el 2 de septiembre, tendrá, además, un elemento particular: el distrito se encuentra ante una transición de liderazgo.

El superintendente, David Mauricio, anunció en abril su retiro después de 32 años de servicio en la educación y ocho años al frente de las escuelas de Peekskill. Su último día oficial está previsto para el 31 de diciembre de 2026, por lo que continuará dirigiendo el distrito durante el inicio de este nuevo año escolar. Por su parte, la Junta de Educación anunció que comenzará formalmente el proceso de convocatoria para seleccionar al próximo superintendente.

Al mismo tiempo, la gobernanza del distrito ha sumado nuevos representantes tras las últimas elecciones de la Junta de Educación. Con la salida de la fideicomisaria Amy Vele, quien optó por no postularse para la reelección, el cuerpo directivo dio la bienvenida a Hilda Kinga Portik-Gumbs, elegida mediante una notable movilización de votos por escrito. Portik-Gumbs asume sus funciones por un término de tres años, trabajando a la par de la experimentada titular Branwen MacDonald, quien fue reelecta de manera categórica por la ciudadanía.

Por el momento, se mantiene también la búsqueda activa para cubrir la dirección de la escuela secundaria, mientras que la Sra. Michelle Hernandez ha asumido funciones como la nueva Directora Interina de la Hillcrest Elementary School.

En el plano financiero, la comunidad escolar respaldó estos planes al aprobar un presupuesto de $138.8 millones de dólares, con un histórico 88% de votos a favor. Bajo la gestión financiera del distrito, este plan de gastos se ejecutará con un cero por ciento de incremento en la tasa impositiva para los propietarios locales. El dinero asignado no solo mantendrá los programas actuales, sino que impulsará el crecimiento tecnológico, la ciberseguridad y diversos proyectos de infraestructura crítica indispensables para el nuevo periodo.

El 2 de septiembre, las puertas volverán a abrirse y las cifras quedarán, por unas horas, detrás de los estudiantes que ocuparán nuevamente los salones. Allí estarán los niños que todavía están aprendiendo a moverse entre dos idiomas, los que necesitan apoyos adicionales, los adolescentes que comienzan a pensar en qué harán después de graduarse y aquellos para quienes cada ausencia puede convertirse en más distancia con la escuela.

El distrito llega a este nuevo ciclo con programas, servicios, un presupuesto aprobado y cambios de autoridades. Las familias, en cambio, llegan con preguntas más concretas: qué ocurrirá después de la última campana, qué opciones tendrán durante el verano, cómo se atenderán los problemas antes de que se conviertan en crisis y qué tan preparados estarán sus hijos para lo que viene después de la escuela.

Entre esas dos perspectivas —la del sistema que organiza el año y la de las familias que tendrán que vivirlo— comenzará el próximo curso escolar en Peekskill. Y serán las aulas, más que los documentos y los anuncios, las que terminarán mostrando cuánto de lo planeado logra responder a la realidad de sus estudiantes.