La organización como parte de la Alianza Laboral de Westchester, orienta a víctimas de robo de salario, impulsa denuncias y promueve justicia

Maricarmen Amado | Westchester Hispano
Mamaroneck, NY
En Westchester, cientos de trabajadores —muchos de ellos inmigrantes— salen cada día a buscar sustento en la construcción, la limpieza, el trabajo doméstico, restaurantes y otros oficios. Pero para algunos, la jornada no termina con el pago justo por sus horas trabajadas. A veces, el contratista desaparece, paga solo una parte o simplemente se niega a cumplir. Frente a esa realidad, el Community Resource Center (CRC) de Mamaroneck quiere enviar un mensaje claro a la comunidad: el robo de salario se puede denunciar y los trabajadores no están solos.
Marco Bohorquez, director de Operaciones y Programas de CRC, explicó que la misión de la institución es empoderar a las familias inmigrantes, ofrecer recursos y programas comunitarios, y ayudar a las personas a alcanzar estabilidad económica y éxito personal. Como parte de ese trabajo, el centro integra la Alianza Laboral de Westchester, una red de organizaciones comunitarias dedicada a defender los derechos laborales, especialmente en casos de salarios no pagados o pagados de forma incompleta.
La Alianza reúne a varias entidades, entre ellas el propio CRC y el Workers Justice Center of New York, junto con otros grupos aliados. Su labor se concentra en organizar a trabajadores, orientarlos para acceder a empleo y capacitación, y acompañarlos en procesos para reclamar lo que legalmente les corresponde. También desarrollan programas de educación sobre salud y seguridad ocupacional.
Sin embargo, una de las áreas más urgentes sigue siendo el robo de salario, una práctica que afecta de manera desproporcionada a empleados vulnerables, especialmente a quienes trabajan por contrato, por día o sin protección laboral formal. Los representantes del CRC explicaron que la organización recibe casos de personas que trabajaron durante días o semanas y nunca recibieron el pago completo, o apenas obtuvieron una fracción de lo prometido.
Uno de los casos más destacados comenzó en 2021, cuando un trabajador denunció que una empresa de construcción no le había pagado. Tras recopilar evidencia y tratar de negociar directamente con el contratista, la organización ayudó a presentar una queja ante la fiscalía del condado de Westchester. El resultado fue la recuperación de 31,000 dólares para ocho trabajadores de distintas ciudades del condado. Aun así, según explicó Gonzalo Cruz, coordinador del Centro de Jornaleros de CRC, el contratista siguió evadiendo sus obligaciones, razón por la cual continúan denunciando públicamente este tipo de prácticas.
En otro caso, ya en 2024, una trabajadora logró recuperar cerca de 20,000 dólares después de presentar su reclamo ante el Departamento de Trabajo. Además, Cruz explicó que muchas veces también se logran acuerdos directos con empleadores, cuando estos acceden a pagar tras una intervención y negociación formal. Para sus denuncias pueden llamar al 914-844-7649.
Los representantes del centro insistieron en que la documentación es clave para que una denuncia pueda avanzar. Recomiendan a los trabajadores guardar toda la información posible: nombre del contratista, nombre de la empresa, dirección del trabajo, fechas laboradas, horas trabajadas, tipo de tarea realizada y cualquier evidencia de contacto con el empleador. Mensajes de texto, conversaciones por WhatsApp, fotografías, cheques sin fondos y notas personales pueden convertirse en pruebas decisivas.
De hecho, uno de los ejemplos compartidos durante la entrevista mostró cómo los registros guardados por WhatsApp permitieron reconstruir horarios, calcular horas extras y demostrar que un empleado estaba siendo pagado por debajo del salario mínimo. En ese caso, se logró un acuerdo por 2,713 dólares.
“Si no tenemos la información, se hace mucho más difícil iniciar un reclamo”, explicaron los portavoces del CRC. El problema es aún más serio en el caso de trabajadores que son recogidos en esquinas o contratados informalmente para trabajos temporales, ya que muchas veces ni siquiera saben con precisión dónde trabajaron o cuál era la empresa responsable.
Por eso, la recomendación central del CRC es sencilla pero crucial: llevar una libreta o un registro diario. Anotar hora de entrada, hora de salida, lugar de trabajo, nombre de quien contrató y salario prometido puede marcar la diferencia entre perder el caso o recuperar el dinero adeudado.
El proceso suele comenzar en cualquiera de los centros que forman parte de la Alianza Laboral de Westchester. Una vez que el trabajador presenta su información, la organización intenta primero una llamada de negociación con el empleador. Si no hay respuesta o si el pago no se concreta, entonces se puede presentar una denuncia formal ante el Departamento de Trabajo.
No obstante, los representantes reconocieron que muchas personas sienten miedo de denunciar. Ese temor puede deberse a represalias, amenazas, violencia o a una situación migratoria frágil. Aun así, recalcaron que denunciar sigue siendo fundamental. También advirtieron que los procesos pueden tardar entre uno y dos años, y que otro obstáculo frecuente es que algunas empresas cierran antes de pagar, dificultando la recuperación del dinero.
Frente a esa realidad, la Alianza Laboral también impulsa cambios legislativos. Durante la entrevista se mencionó el trabajo conjunto con funcionarios electos, incluida la senadora estatal Shelley Mayer, para fortalecer leyes que permitan castigar con más firmeza a empresas que cometen robo de salario. Entre las propuestas figura la posibilidad de revocar o suspender licencias comerciales a negocios reincidentes, con el objetivo de evitar que algunos contratistas sigan operando con impunidad.
Para los representantes del CRC, el problema no solo perjudica al trabajador individual, sino también a la economía local. Cuando una persona pasa semanas sin cobrar, la familia queda en crisis, aumenta la necesidad de acudir a bancos de alimentos o servicios sociales, y el daño se extiende a toda la comunidad.
Los sectores donde más se reportan este tipo de abusos incluyen construcción, limpieza, trabajo doméstico, cuidado del hogar, restaurantes y tiendas. En muchos casos, dijeron, los empleados reciben menos del salario mínimo o terminan realizando tareas adicionales por las que nunca fueron compensados.
Además de apoyar reclamos por salarios impagos, el Community Resource Center ofrece programas de capacitación laboral para ayudar a prevenir abusos. Entre ellos figuran cursos para niñeras, orientación sobre cómo negociar salarios y otros entrenamientos de desarrollo laboral. La meta es que los trabajadores conozcan mejor sus derechos antes de aceptar un empleo y sepan cómo protegerse.
El centro también quiere que la comunidad sepa que sus puertas están abiertas. Sus representantes invitaron a trabajadores inmigrantes y a cualquier persona con dudas laborales a llamar, acercarse y conocer los servicios disponibles. El CRC atiende de lunes a viernes, de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde.
El mensaje final de la organización es directo: si un empleador no paga, paga menos de lo acordado o retiene salarios, hay que denunciar. Guardar pruebas, pedir ayuda y actuar a tiempo puede hacer la diferencia. Para muchos trabajadores, reclamar es difícil. Pero el CRC insiste en que la justicia laboral empieza con un paso: no quedarse callado.
Publicado el 13 de marzo del 2026
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