La autora de Neruda on the Park y The Grand Paloma Resort habla sobre inmigración, identidad, representación y la diversidad latina

Este artículo fue publicado originalmente por New Jersey Hispano: https://hispanonewjersey.com/uqyq
Por Flor Almonte | New Jersey Hispano | Colaboradora
La aclamada autora dominicano-estadounidense Cleyvis Natera se ha consolidado como una de las voces literarias más destacadas de su generación. Nacida en República Dominicana y criada en Nueva York después de emigrar a Estados Unidos cuando era niña, Natera se inspira en temas como la familia, la migración, la identidad, la resiliencia y la pertenencia para crear historias profundamente humanas que conectan con lectores de diferentes culturas.
Su primera novela, Neruda on the Park, recibió amplio reconocimiento de la crítica y la estableció como una poderosa nueva voz de la literatura estadounidense contemporánea. Además de su trabajo como novelista, Natera enseña escritura creativa y es mentora de la próxima generación de escritores y narradores.
Residente de Nueva Jersey, Natera conversa con NJ Hispano sobre su trayectoria literaria, la importancia de la representación latina y las historias que continúan inspirándola.
FA: Llegaste a EEUU desde República Dominicana cuando eras niña y creciste en Nueva York. ¿Cómo influyó crecer entre diferentes culturas, idiomas e identidades en la escritora que eres hoy?
CN: Llegué a Nueva York desde República Dominicana cuando tenía diez años. Mi madre llegó primero y, durante un tiempo, nuestra familia estuvo separada mientras ella trabajaba incansablemente para poder reunirnos. Aunque estábamos rodeados de una familia extensa y amorosa, mis hermanos y yo nos sentíamos desorientados, tratando de entender qué significaba “hogar” cuando la definición parecía cambiar ante nuestros ojos. Crecí en Washington Heights y Harlem, barrios tan vibrantes y particulares como Madre Vieja, donde nací en República Dominicana. Pero también estaba aprendiendo un nuevo idioma, una nueva cultura y observando las diferentes maneras de “ser” que se consideraban apropiadas. Ese espacio intermedio —no pertenecer completamente a un lugar ni al otro— es desde donde he escrito desde entonces. Es la perspectiva desde la que abordo casi todo lo que me importa en la página: el desplazamiento, la pertenencia, la ambición y el costo de intentar convertirnos en alguien nuevo.
FA: Tu primera novela, Neruda on the Park, exploró temas como la inmigración, la familia, la comunidad, el desplazamiento y la transformación de un barrio latino en Nueva York. ¿Qué inspiró esta historia y qué querías que los lectores comprendieran sobre la experiencia de los inmigrantes?
CN: Neruda on the Park está ambientada en Nothar Park, un barrio ficticio predominantemente dominicano en el norte de Manhattan, justo cuando llega la gentrificación y amenaza con transformarlo. Escribí el libro durante quince años, principalmente mientras trabajaba a tiempo completo en el mundo corporativo, porque necesitaba comprender algo que llevaba conmigo desde que emigré a Nueva York siendo niña: ¿qué le sucede a una comunidad, y a las mujeres que forman parte de ella, cuando el terreno sobre el que han construido sus vidas comienza a desaparecer?
Eusebia, la madre, decide luchar para conservar su hogar. Mi intención, mientras escribía la novela, era invitar a los lectores a entrar en esa tensión.
La veo desarrollarse en muchas familias inmigrantes. En mi propia familia he sido testigo de cómo la estrategia de supervivencia de una generación se convirtió en la herencia de la siguiente. Es poco común que los miembros de diferentes generaciones estén de acuerdo sobre qué es valioso y qué debe descartarse.

FA: Muchos de los temas de Neruda on the Park —la familia, la pertenencia, la inmigración y la lucha por preservar una comunidad— resuenan con las comunidades latinas en todo Estados Unidos. ¿Qué te han contado lectores de diferentes orígenes latinoamericanos sobre su conexión con el libro?
CN: Lo que más me ha conmovido es escuchar a lectores cuyas familias son mexicanas, puertorriqueñas, colombianas y ecuatorianas decirme que reconocieron a sus propias madres o a sus propios barrios en Eusebia y Nothar Park.
La gentrificación y el impacto del desplazamiento, lo que ocurre durante esos primeros momentos de tristeza y miedo, es algo familiar para la mayoría de los latinos. Tratamos de aferrarnos a nuestro hogar, a nuestras bodegas, a los espacios seguros que hemos creado. Y encuentro que esto es algo familiar para las comunidades latinas en muchas ciudades diferentes, no solamente en el norte de Manhattan.
Una de las cosas que más orgullosa me hace sentir de ser latina es aquello que distingue a nuestra comunidad en Estados Unidos: aunque hemos estado en este país desde su fundación —y algunos de nosotros incluso desde mucho antes— hemos logrado conservar nuestra música, nuestra comida, nuestro idioma y nuestra cultura en una sociedad que muchas veces aplasta a quienes se niegan a asimilarse. Muchos de mis personajes representan precisamente eso, y los lectores latinos han sido muy receptivos a ese esfuerzo.
FA: Tu novela más reciente, The Grand Paloma Resort, lleva a los lectores en una dirección diferente. ¿Qué historia querías contar con este libro y qué te inspiró a escribirla?
CN: Comencé a escribir lo que se convertiría en The Grand Paloma Resort durante la pandemia, cuando los viajes se habían detenido y sentía un profundo deseo de regresar a República Dominicana —el lugar donde nací y que dejé a los diez años— de una manera muy física.
Siempre había querido escribir sobre un resort de lujo desde el otro lado: no desde la perspectiva de los huéspedes, sino desde la de los trabajadores que hacen posible esa fantasía de un paraíso.
El libro sigue a dos hermanas, Laura y Elena, durante una semana cada vez más tensa en un resort de lujo en República Dominicana. Laura ha logrado ascender hasta un puesto de gerencia media; Elena, que todavía es adolescente, trabaja como niñera en el resort cuando ocurre un grave accidente con el hijo de un turista que estaba bajo su cuidado.
Me interesaba explorar qué sucede cuando un error de una fracción de segunda amenaza con destruir todo aquello que una hermana ha trabajado durante años para construir para las dos.
Me propuse escribir honestamente sobre la economía turística de República Dominicana: las mismas dinámicas de poder coloniales que construyeron la economía del Caribe y, más allá de eso, la economía global, no han desaparecido; simplemente han sido reempaquetadas como vacaciones con todo incluido.
FA: A lo largo de tu obra exploras la identidad, la familia, la pertenencia, la migración y la vida entre diferentes culturas. ¿Qué papel juegan las historias y las voces latinas en tu escritura y qué esperas que los lectores latinos reconozcan en tus libros?
CN: Nuestras historias son la razón por la que escribo. Quiero que los lectores latinos —especialmente los dominicanos y caribeños— abran mis libros y reconozcan los ritmos particulares de nuestras familias, nuestra comida, nuestra música, la manera en que discutimos y nos queremos, sin que nada de eso tenga que ser traducido o explicado para beneficio de otra persona.
También espero que los lectores vean la diversidad que existe dentro de nosotros: una madre obstinada y calculadora en Neruda on the Park y una trabajadora de un resort enfrentándose a una semana imposible en The Grand Paloma Resort, ambas como mujeres latinas completamente desarrolladas y complejas.
Si un lector cierra uno de mis libros sintiendo que su propia familia, con todas sus contradicciones, fue tomada en serio y recibió dignidad en la página, entonces he hecho mi trabajo.

FA: Los latinos en EEUU somos una comunidad diversa, pero nuestras historias a veces se presentan como si existiera una sola “experiencia latina”. ¿Qué crees que todavía debe cambiar en la manera en que las comunidades latinas son representadas en la literatura y en la industria editorial?
CN: Cuando consideramos que el 20% de la población de Estados Unidos es latina y, sin embargo, no vemos ese porcentaje reflejado en la cantidad de libros publicados anualmente por autores latinos, entendemos que nuestras historias siguen estando subrepresentadas.
Cuando estaba creciendo, parecía que solamente había espacio para una “historia de inmigrantes” o un “libro hispano” por temporada, como si todos fuéramos intercambiables.
Eso está cambiando. Pienso en el increíble trabajo de escritoras como Angie Cruz, Xochitl González, Naima Coster, Ingrid Rojas Contreras, Carolina De Robertis, Dahlma Llanos-Figueroa y muchas otras que están publicando en este momento. Pero todavía queda mucho trabajo por hacer respecto a quién tiene la oportunidad de adquirir nuestros libros, quién los edita y si las historias afrolatinas, queer, indígenas y centroamericanas reciben la misma inversión que aquellas que encajan en un modelo más conocido.
Yo también pasé más de una década sin lograr vender un manuscrito antes de que Neruda on the Park encontrara un hogar, y eso no tenía que ver con la calidad de mi escritura.
Soy optimista y creo que, a medida que más de nosotros seamos publicados y dediquemos nuestro tiempo y mentoría a la próxima generación de escritores, continuaremos viendo la hermosa diversidad de nuestra latinidad reflejada en los libros que llegan a publicarse.
FA: Nueva York y Nueva Jersey albergan algunas de las comunidades latinas más diversas del país. ¿Qué historias de estas comunidades crees que todavía merecen mayor atención por parte de escritores, editores y del mundo literario en general?
CN: Me encantaría ver más historias sobre la columna vertebral de nuestras comunidades trabajadoras —los asistentes de cuidado de salud en el hogar, los trabajadores de restaurantes y hoteles, los propietarios de pequeños negocios— celebradas con la misma seriedad literaria y el mismo éxito comercial que normalmente se reserva para temas más clichés y conocidos.
También creo que hay muchísimo más espacio para las historias afrolatinas, específicamente, y para toda la diversidad de las experiencias caribeñas y centroamericanas en Nueva York y Nueva Jersey, sin reducirlas a una narrativa latina genérica.
Me pareció que la colección de cuentos de Annell López, I’ll Give You a Reason, es un excelente ejemplo de nuestra diversidad.
Y, honestamente, me encantaría ver más alegría: no solamente historias de lucha y supervivencia, sino también de ambición, placer, humor y reinvención, porque veo todo eso en nuestra comunidad todos los días.
FA: También eres educadora y mentora de escritores. ¿Cuáles son algunos de los mayores desafíos que ves que enfrentan los jóvenes escritores latinos cuando intentan encontrar su voz e ingresar al mundo literario?
CN: El mayor desafío es el acceso: acceso al tiempo, a la estabilidad financiera y a editores dispuestos a asumir riesgos con su trabajo.
La mayoría de los jóvenes escritores latinos a quienes enseño también trabajan y, con frecuencia, ayudan económicamente a sus familias, lo que no les deja mucho espacio para el trabajo no remunerado que implica escribir una novela durante años y desarrollar sus habilidades mediante ensayo y error.
También existe una batalla interna que muchos enfrentamos: una voz que nos dice que la historia de nuestra familia, nuestro acento o nuestro barrio no es lo suficientemente “literaria”. Esa sensación de borrado se internaliza antes de que alguien en la industria editorial siquiera nos diga que no.
Muchísimas personas jóvenes y talentosas abandonan la escritura porque no comprenden que el rechazo es una realidad para todos los escritores, independientemente de su raza o etnia.
Yo hago todo lo posible para ayudar a mis estudiantes a entender que parte de nuestra herencia cultural es la resiliencia, esa fortaleza que nos ha preparado para pensar a largo plazo y mantenernos enfocados, sabiendo que la alegría del éxito nos espera al final de un camino que muchas veces es arduo.
FA: ¿Qué consejo les darías a los jóvenes escritores latinos que tienen una historia que contar, pero que quizá todavía no tienen la confianza para considerarse escritores?
CN: Empiecen antes de sentirse preparados, porque esa sensación de estar preparados no siempre llega cuando realmente lo están.
Yo soy un ejemplo perfecto. Escribí Neruda on the Park durante más de una década mientras trabajaba a tiempo completo en el sector de los seguros, sin ninguna garantía de que algún día se vendería.
Para cuando encontré al agente adecuado y enviamos el libro al mercado editorial, se vendió en una subasta en tan solo dos semanas.
Todo esto para decir que podemos trabajar una historia hasta agotarla, y que el tiempo adicional no siempre beneficia a la historia ni a nuestra alma artística.
También les diría a los escritores latinos que deben tomar su historia en serio incluso cuando los demás todavía no la estén validando.
Necesitan encontrar una comunidad a través de talleres de escritura, becas y otras personas de orígenes similares que estén haciendo el mismo trabajo, porque ese apoyo muchas veces es lo que nos ayuda a superar los años en los que nadie fuera de nuestro círculo cree todavía en el libro o, honestamente, cuando todavía no somos tan buenos como queremos ser.
Y entiendan que apostar por ustedes mismos, incluso en silencio y lentamente, sigue siendo una apuesta que vale la pena hacer.
A menudo pienso que cada libro que he escrito hasta ahora se siente como un desafío enorme, una gran exigencia creativa, porque intento trabajar siempre más allá de mi talento y habilidades actuales. Eso significa que el proceso sigue siendo desafiante, pero también verdaderamente gratificante cuando termina.
FA: Finalmente, si pudieras dejarles a los lectores latinos un mensaje sobre la importancia de contar y preservar nuestras propias historias, ¿qué quisieras que recordaran?
CN: Hay una historia que solamente tú puedes contar y el mundo está esperando por ella.
Por favor, recuerden que si nosotros no contamos nuestras propias historias, alguien más contará por nosotros una versión simplificada y reducida de ellas o, tristemente, muchas veces simplemente no serán contadas.
Nuestras familias, nuestros barrios y nuestra historia merecen ser representados con todos sus matices, su humor, sus contradicciones y su sabor, y no como una sola “historia de inmigrantes” que pretenda representar millones de vidas diferentes.
Nunca puede haber suficientes historias nuestras allá afuera.
FA: ¿Dónde están disponibles tus libros y cómo pueden seguirte en las redes sociales?
CN: Neruda on the Park y The Grand Paloma Resort están disponibles dondequiera que se vendan libros, incluyendo Bookshop.org y Amazon.
En todas las plataformas de redes sociales pueden encontrarme como @CleyvisNatera, y doy la bienvenida a nuevos seguidores para que se unan a mi trayectoria como autora.
Los lectores pueden encontrar más información sobre mi trabajo, eventos y escritura en cleyvisnatera.com











