Los rayos del sol son beneficiosos para el organismo, porque ayudan a generar la Vitamina D, que nos hace absorber mejor el calcio, y tienen un reconocido poder antidepresivo. Pero, por otra parte, el sol acelera los procesos de envejecimiento de la piel. La radiación solar causa un daño que se acumula y que tiene efectos en el ADN celular, en el tono y aspereza de la piel y en la destrucción del colágeno. La piel fotoenvejecida presenta arrugas más profundas y manchas más visibles.
Por eso es tan importante utilizar a diario, en verano y en invierno, una protección adecuada. La piel siempre está expuesta a los rayos, incluso aunque esté nublado. Fotoprotegerse es clave para prevenir el daño solar.
Sala de Redacción/Westchester Hispano
Publicado el 01 de Julio 2017






