No hay que preocuparse porque muchos otros alimentos aportan calcio

Foto: internet.
La mayoría de las personas saben que la leche y otros productos lácteos son estupendas fuentes de calcio. Sin embargo, existen alternativas no lácteas para ingerir calcio cuando uno tiene restricción de productos lácteos. Algunas de ellas posiblemente le sorprendan.
A fin de mantener los huesos fuertes y evitar la osteoporosis, el cuerpo necesita cierta cantidad de calcio, que generalmente es entre 1000 y 1200 miligramos diarios.
“Un vaso de leche contiene alrededor de 300 miligramos. Entonces, dos vasos de leche y una taza de yogur fácilmente aportan casi 1000 miligramos”, dice el Doctor Bart Clarke, endocrinólogo de Mayo Clinic.
Pero, ¿qué pasa cuando no se puede comer ni beber productos lácteos?
“Cuando no se puede consumir productos lácteos debido a una intolerancia a la lactosa, o por preferencias alimentarias que restringen su consumo, no hay que preocuparse porque muchos otros alimentos aportan calcio”, explica el Dr. Clarke, editor médico de la Guía de Mayo Clinic para prevenir la osteoporosis.
Las alternativas comunes a la leche de vaca son la leche de almendra y de soja, especialmente las fortificadas con calcio. Algunos vegetales contienen mucho calcio, entre ellos, el ruibarbo, la espinaca, los frijoles de ojo negro (caupí), la ocra (quingombó) y el brócoli. Otras alternativas son el queso de soja (tofu), la crema de garbanzos (hummus), las semillas de girasol, el jugo de naranja fortificado con calcio, los camarones y tanto las sardinas como el salmón en lata.
“Por lo tanto, hay varias maneras de encontrar fuentes de calcio… en alimentos sabrosos para usted que al mismo tiempo aportan este elemento”, anota el Dr. Clarke.
Publicado el 12 de Enero 2019






