Especialista advierte que la combinación del Niño Costero y el Niño del Pacífico Central podría intensificar las lluvias, inundaciones y daños a la pesca durante los próximos meses

Este artículo fue publicado originalmente por New York Hispano.
Lily Céspedes | New York Hispano | Corresponsal en Perú
PERÚ.–
La amenaza del fenómeno de El Niño vuelve a poner en alerta al país ante el riesgo de lluvias intensas, inundaciones, deslizamientos y temperaturas elevadas. La vulnerabilidad de numerosas comunidades, especialmente en la costa norte, plantea nuevos desafíos para las autoridades encargadas de prevenir desastres y proteger a la población.
El ingeniero Luis Vásquez Espinoza, especialista en Oceanografía y Cambio Climático del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), explica que la evolución simultánea del Niño Costero y del Niño del Pacífico Central podría agravar las condiciones climáticas y afectar sectores fundamentales de la economía nacional.
Dos fenómenos que pueden intensificar sus efectos
El especialista señala que El Niño es un fenómeno natural que se presenta de manera irregular, generalmente en intervalos de dos a siete años, con diferentes intensidades.
Explica que el Niño Costero afecta principalmente al litoral peruano y al sur de Ecuador, mientras que el Niño del Pacífico Central tiene repercusiones climáticas más amplias.
Según las proyecciones descritas por Vásquez durante la entrevista, ambos fenómenos evolucionan de manera paralela y podrían alcanzar intensidades importantes. El experto plantea que el calentamiento costero podría extenderse hasta mediados de 2027, aunque la evolución debe contrastarse con los boletines oficiales más recientes.
“Estos dos Niños prácticamente se han acoplado, se han juntado y esto no es raro”, sostiene.
Recuerda que situaciones semejantes ocurrieron durante los episodios de 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024, cuando las condiciones cálidas del océano y la atmósfera interactuaron y modificaron los patrones climáticos.
El calentamiento del mar peruano
Uno de los principales indicadores de El Niño es el aumento de la temperatura superficial del océano.
Vásquez explica que, durante estos episodios, los vientos que normalmente desplazan las aguas cálidas hacia el Pacífico occidental pueden debilitarse, favoreciendo su desplazamiento hacia Sudamérica.
También intervienen las ondas Kelvin, que transportan energía a través del océano y contribuyen al calentamiento de las aguas próximas al litoral.
De acuerdo con las mediciones mencionadas en la entrevista, se registraron anomalías puntuales de hasta ocho grados centígrados sobre los valores habituales, mientras que en diferentes sectores de la costa las temperaturas superaban en más de dos grados los promedios normales.
Estas cifras corresponden al periodo analizado por el entrevistado y requieren actualización para describir las condiciones actuales.
El calentamiento suele ser más pronunciado en el norte peruano, donde sus efectos pueden intensificar la evaporación y aumentar la humedad disponible para las precipitaciones.
Tumbes, Piura y Lambayeque, entre las zonas vulnerables
El especialista identifica a Tumbes, Piura y Lambayeque como algunas de las regiones particularmente expuestas a las lluvias asociadas al Niño Costero.
Explica que los mayores riesgos suelen presentarse durante el verano austral, cuando las precipitaciones estacionales pueden coincidir con el calentamiento del océano.
El incremento de las lluvias eleva los caudales de los ríos y puede provocar desbordamientos, inundaciones y huaicos, especialmente en zonas con suelos saturados o infraestructura insuficiente.
Sin embargo, advierte que la magnitud del desastre no depende únicamente de la intensidad del fenómeno.
“Si estamos preparados el impacto será menor. Si no hemos hecho ningún trabajo de prevención, el impacto será mayor”, afirma.
Para el experto, la limpieza de quebradas, el mantenimiento de drenajes y la planificación territorial resultan fundamentales para reducir los daños.
Sequías en el sur y alteraciones en la Amazonía
Aunque El Niño suele asociarse con lluvias intensas en la costa norte, sus efectos pueden ser diferentes en otras regiones del país.
Vásquez explica que el Niño del Pacífico Central puede modificar los patrones de precipitación en áreas del sur andino y de la Amazonía.
En determinados escenarios, estas regiones pueden experimentar déficits de lluvia, disminución de los caudales y dificultades para las actividades agrícolas y el transporte fluvial.
Esta combinación plantea un desafío nacional: mientras algunas comunidades enfrentan inundaciones, otras pueden sufrir escasez de agua.
El especialista recuerda que las precipitaciones también pueden favorecer la recuperación de los acuíferos, importantes para el abastecimiento de agua y las actividades de irrigación.
No obstante, insiste en que los beneficios potenciales no eliminan la necesidad de prevenir los riesgos.
La pesca de anchoveta, bajo presión
Uno de los sectores más sensibles al calentamiento del mar es la pesca, especialmente la extracción de anchoveta, recurso fundamental para la industria pesquera peruana.
Vásquez explica que esta especie habita principalmente en aguas relativamente frías y productivas. Cuando aumenta la temperatura, puede desplazarse hacia zonas costeras, migrar hacia el sur o concentrarse a mayores profundidades.
Estas modificaciones dificultan su captura mediante los sistemas de pesca habituales.
Durante las operaciones científicas descritas en la entrevista, investigadores del IMARPE detectaron anchovetas a profundidades de hasta 130 metros.
El especialista aclara que estos desplazamientos no significan necesariamente la desaparición del recurso, sino cambios en su distribución.
La situación puede afectar tanto a las grandes empresas como a los pescadores artesanales, quienes deben adaptar sus actividades a las nuevas condiciones oceanográficas.
Nuevas especies como alternativa pesquera
El calentamiento también puede favorecer la presencia de especies asociadas a aguas cálidas, como atunes, perico, dorado y otros peces.
Estos recursos representan oportunidades para diversificar las capturas, aunque su aprovechamiento requiere embarcaciones, equipos y técnicas diferentes.
Vásquez considera importante que el sector pesquero se prepare para estos cambios y disponga de información científica que permita tomar decisiones oportunas.
Las variaciones en la temperatura, salinidad, oxígeno y disponibilidad de alimento influyen directamente en el comportamiento de las especies marinas.
Por ello, el monitoreo del océano es indispensable para evaluar la biomasa, las condiciones reproductivas y las posibilidades de captura.
El cambio climático aumenta la preocupación
El especialista también aborda la relación entre El Niño y el calentamiento global.
Explica que el cambio climático ha elevado la temperatura de referencia del sistema terrestre, lo que puede modificar las consecuencias de los episodios cálidos.
Sin embargo, la frecuencia e intensidad futuras de estos fenómenos siguen siendo materia de investigación científica.
El Niño forma parte de una variabilidad natural que alterna periodos cálidos, condiciones neutrales y episodios fríos conocidos como La Niña.
Para Vásquez, comprender esta dinámica es fundamental, pero también lo es reconocer que el crecimiento urbano desordenado y la ocupación de zonas vulnerables pueden aumentar las pérdidas durante una emergencia.
IMARPE mantiene el monitoreo del océano
El Instituto del Mar del Perú desarrolla investigaciones oceanográficas para evaluar las condiciones ambientales y el comportamiento de los recursos pesqueros.
Según el especialista, estas actividades incluyen operaciones científicas conocidas como Eurekas, en las que participan embarcaciones dedicadas a recopilar información sobre temperatura, salinidad, oxígeno y distribución de especies.
Los estudios permiten estimar la biomasa de anchoveta y aportar información técnica para las decisiones relacionadas con las temporadas y cuotas de pesca.
Vásquez señala que los informes científicos también sirven como herramientas para las autoridades encargadas de gestionar los riesgos climáticos.
La prevención, principal desafío del Perú
Frente a la posibilidad de lluvias extremas, inundaciones y alteraciones en las actividades productivas, el especialista insiste en que las autoridades deben actuar antes de que se produzcan las emergencias.
La identificación de quebradas peligrosas, la protección de viviendas, el mantenimiento de infraestructura y la preparación de las comunidades pueden reducir las consecuencias de un evento climático intenso.
El experto recuerda que algunas quebradas permanecen inactivas durante años y pueden reactivarse repentinamente con precipitaciones excepcionales.
Su mensaje central es que los pronósticos científicos deben convertirse en acciones concretas de prevención.
Para Perú, el desafío no consiste únicamente en conocer la evolución de El Niño, sino en utilizar esa información para proteger vidas, infraestructura y actividades económicas antes de que los riesgos se conviertan en desastres.
ING. Luis Vásquez Espinoza, Director General de
Investigaciones, especialista en Oceanografía y Cambio Climático de IMARPE.











