El 70 % de las poblaciones de ratones analizadas presentaba mutaciones vinculadas a la resistencia frente a rodenticidas de uso común

Sala de Redacción | New York Hispano
Nueva York
La ciudad de Nueva York lleva años luchando contra su notorio problema de ratas, pero un nuevo estudio sugiere que los roedores podrían estar adaptándose a muchos de los métodos utilizados para exterminarlos.
Investigadores de la Universidad Rutgers analizaron muestras de roedores recolectadas en la ciudad de Nueva York, Washington D. C., Nueva Jersey y la región de Filadelfia, y hallaron pruebas de que los ratones están evolucionando rápidamente; muchos de ellos presentan mutaciones genéticas que les ayudan a sobrevivir a los venenos diseñados para matarlos.
“Muestran una frecuencia de mutación mucho mayor de lo que pensábamos anteriormente”, afirmó JinJia Yu, investigador posdoctoral de Rutgers.
Según el estudio, aproximadamente el 70 % de las poblaciones de ratones analizadas presentaba mutaciones vinculadas a la resistencia frente a rodenticidas de uso común.
“En esas muestras, descubrimos que cerca del 70 % de las poblaciones de ratones contenía mutaciones”, señaló Changlu Wang, entomólogo de Rutgers.
Estos hallazgos se producen mientras la ciudad de Nueva York continúa con su muy difundida iniciativa para reducir las poblaciones de ratas mediante la ampliación de medidas de saneamiento, el aumento de las inspecciones y campañas de exterminio específicas.
Los investigadores señalan que las ratas no están mutando de la misma manera que los ratones, pero aun así se están adaptando. El estudio reveló que muchas ratas han aprendido a evitar las trampas y otras técnicas de exterminio con el paso del tiempo.
Los expertos indican que el sector del control de plagas ha notado estos cambios en los últimos años, observando que algunos tratamientos tardan más tiempo en hacer efecto que antes.
A medida que los roedores continúan evolucionando, los investigadores advierten que las estrategias de control de plagas también deben evolucionar.
Los expertos recomiendan reducir la dependencia de los pesticidas y centrarse, en cambio, en medidas preventivas como el almacenamiento adecuado de la basura, la eliminación de fuentes de alimento y la mejora de las prácticas de saneamiento.
Afirman que estas iniciativas pueden ayudar a reducir las poblaciones de roedores y, al mismo tiempo, limitar el desarrollo de una mayor resistencia a los pesticidas.
Los investigadores señalan también que el desarrollo de nuevos productos químicos para el control de plagas puede llevar años y requerir una inversión considerable, por lo que resulta fundamental preservar la eficacia de los productos existentes.
Si bien los roedores llevan décadas adaptándose a los pesticidas modernos, los investigadores apuntan que los estudios que analizan estos cambios en Estados Unidos son relativamente recientes. Esperan que futuras investigaciones ayuden a las comunidades a comprender mejor cómo evolucionan los roedores y cómo ciudades como Nueva York pueden mantener la ventaja en la lucha constante contra estas plagas.











